- vi - Coños y pompas de jabón

Otra buena aproximación a la felicidad: caricias y silencio, el mío porque a él sólo sé que me gustaba escucharle aunque ni siquiera pueda recordar con exactitud lo que decía; o más bien no quiera hacerlo, no quiero abrir los oídos a las mentiras... Ahora escribo sobre Enol y no sobre nosotros, contigo tengo miedo es cierto. Todo de ti y en ti me lo provoca y supongo que también lo entiendes porque tal vez sientas por mí algo semejante o incluso, con un poco de suerte, lo mismo. Y antes de Anouk eso no importaba, las consecuencias del placer... pero después de Anouk, sólo importa Anouk, lo que siento cuando ella me habla y nos abrazamos. Y no hacerle daño. No ser capaz de hacérselo, aunque tal cosa, desde luego, no resulte tan sencilla.
De lo que no soy capaz es de ver coños en los cuadros de Miró. Di tú que tampoco me importa gran cosa. Es que esta mañana eso ha sido lo primero que he leído, que Miro pintaba coños en sus cuadros y me ha dado curiosidad y por eso los he buscado pero Miro jamás me ha llamado la atención, así que sus coños de estar presentes sería difícil que lo hicieran. El arte como arte, como concepto tampoco me importa, me importa el arte como sentimiento, como me importa casi todo, un comino. Por eso me gustan los coños de Delvaux, porque yacen ahí reposados en ese mundo surrealista que no se parece a ningún otro mundo más que al de las pesadillas y al de los jardínes botánicos, coños no rasurados, lo mismo que el mío, coños que no me tengo que imaginar que son coños, y que miro esperando, sólo esperando, coños entre puertas que se abren a espacios infinitos con luces de mármol azul pálido y no digo que esos coños esperen por nada, ya sé que son coños de maniquí porque eso dicen que pintaba Delvaux. En realidad a mi Delvaux me gusta por uno sólo de sus cuadros o tal vez dos, como mucho. No te digo aquí cuales. Pero basta sólo eso, que por algo le haya tomado ''simpatía'' para que casi todo lo suyo me guste, aunque haya cosas en sus pinturas, la mayoría, que me resulten horribles. Mi pelo también lo es, ¿y qué?, pero es el mío. Una vez cuando era casi una niña conocí a un pintor, un tal Astuy que estaba empeñado en pintarme y me decía: 'si no fuera por ese pelo... es como si tus rasgos pidieran a gritos otro'. Pues que se quejen pero ese pelo era yo, así de simple. Y uno se gusta como es o no, y también eso es así de simple. Y lo demás sólo lo racionalizas...
1 comentario
Anouk me importa -