Facebook Twitter Google +1     Admin

Anouk me importa

Anouk tiene 10 años y no he conocido nunca a nadie como ella. Se me ha metido en la piel y dice que quiere ser astrónoma, así que aprenderá a leer en las estrellas fijas no sólo los nombres o las desgracias o fortunas que desde siempre van asociadas a ellas, lo que yo conocí... y así dirá Algol, Aldebarán, Altair y me enseñará algo más allá de lo que nunca descubrí en Las Pléyades, algo más cierto o más incierto pero sin duda algo más real.

 

---

Temas

- xxv - Las opiniones: un piñón fijo

cuento-20040110-01.jpgBAHÍA ESTA MAÑANA

Me hubiese gustado continuar la conversación pero hay causas mayores que me lo impíden. Y yo no entiendo por qué ahora cuando lleva años ignorándome. Por qué ahora me pone un margen, una regla. Y claro... jode aún más cuando uno sabe que ha sido en cuestión de un mes y pico. Un mes y pico en el que llevo clavado un reloj en el corazón y aunque escriba y necesite hacerlo, se para y me rompe la pluma.

Cuando me dices lo de conveniencia, yo también lo ligo a los sentimientos. "Es mujer no te conviene...." (No le conviene a tus sentimientos) ¿Lo has pensado así?
Es lo primero que a mí se me ha venido a la mente.

Este chico habla de dictar sentencias. Yo supongo que se referirá a los prejuícios o en tu caso, juicios (porque ya le conoces lo sufiente como para...) Y yo me pregunto... ¿Y por qué no puedes? Yo entiendo que no se puedan dictar sentencias hacia "la gente" pero... ¿y él? Se está dictaminando por sí solo, te está dictaminando a ti también.
No me gusta el "no puedes, aunque lo intentes". Lo pondría al revés... "No lo intentes, aunque puedas...". Sonaría más como un consejo, en vez de una sentencia final a su mero juicio.

Y bueno, que digo yo, te puedes repetir tantas veces como sea necesario que para eso tienes un diario y tendrás que decir las cosas todas las veces que te sea necesario, ¿no?


Y YO DIGO:

Sí, para eso llega a tener uno un diario para repetirse lo que le de la gana, por ejemplo. O para hablar sin ser interrumpida, para que alguien no le diga a una mientras escribe: 'te repites, te repites excesivamente' y con eso logre romper su ritmo, el ritmo de un pensamiento reincidente. Los diarios suelen ser monotemáticos pero me gusta mucho eso de que cualquiera, luego, pueda hacerte pensar sobre algo en lo que tú pensaste antes, replanteártelo desde otro punto de vista, o en lo que ni siquiera se te había ocurrido. Y ya se lo dije a él, a Enol: 'ahora escribo para mí', aunque no sé si entendió lo que quería decirle. Mira Bahía, el otro día fui a un salón de belleza a depilarme, normalmente me lo hago a mi misma pero íbamos a vernos Enol y yo y me apecía que una profesional me escotara el coño y me lo dejara bonito. Bueno y estábamos hablando y ella entre otras cosas me dijo que necesitaba un peeling, que no bastaba con el guante de crin (que yo no uso pero si me ducho a diario con una de esas esponjas con estropajo)que una vez por semana, por lo menos, había que hacerse un arrastre de todas las células muertas de la piel y yo le expliqué que no tenía tiempo para eso (y por supuesto dinero menos), que me había cansado de dedicarle tanta excesiva atención a mi cuerpo y que no, que ya no estaba dispuesta. Y claro ella me recordó que en esta sociedad en la que vivimos el no cuidado de la imagen te aboca directamente al ostracismo, y sí su argumento era irreprochable (ella le depilaba el pecho a su marido y las axilas, al parecer eso es lo que se lleva ahora). Bien, de acuerdo pero yo prefiero hacerme un peeling por dentro todos los días porque eso me mantiene cuerda y quizás hasta sana y no hay tiempo para todo, para preocuparse excesivamente por todo y los demás si no lo aceptan así que me dejen al margen, que están en su pleno derecho.

Y cuando hablamos de 'conveniencia', Bahía, de lo que menos estamos hablando es de sentimientos. Las conveniencias son sólo pensamientos que uno sostiene y sustenta acerca de las cosas, de las relaciones y de las personas. Y el precio de ese 'sustento' no te creas que es barato porque pasa por transmutar un mero conjunto de ideas (o sea maravillosa mierda en la mayoría de los casos) en una convicción (en oro). Un día que me encuentre animada te lo explico tal como me lo explicó a mí I.C. (con su esquema y sus bucles). Era un psicólogo que iba a publicar un libro que se llamaba 'Teoría del sentimiento' pero su secretaria lo estafó cuando tuvo que entrar en el hospital para hacerse una operación de urgencia y adiós al libro. Claro, menudo psicólogo diremos todos, ¿no?. ¿Qué pasa, que no supo ver lo que había acechando en ella?. El fallo del ''corazón'' es ese. A lo mejor él se dejó llevar por sus sentimientos hacia ella y ella, como yo, resultó ser lo menos conveniente. ¿Pero 'los caminos del señor no eran inexcrutables'?. ¿Quién nos asegura que para su desarrollo personal, para su crecimiento, este desliz del destino no era lo más necesario?. Y sin embargo ninguno podríamos evitar pensar lo que pensamos acerca de ello.

Luego me gusta muchísimo en lo que has convertido su frase final. ¡Vaya!, qué sorpresa... Sí, la has transformado en lo que probablemente era: un consejo, una sugerencia, o en palabras mayores tal vez una advertencia o una amenaza velada

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

ANTES DE MADRUGADA

Hablando con Manuel h. le digo:

'... de todas formas, si que escribo un monólogo, mi monólogo y no sé si incluso está mal que lo lean los demás. Tú llevas leyéndome algún tiempo, poco, pero alguno... ¿dirías que soy una de esas personas inflexibles que dictamina sentencias sobre los otros?. Y me apetece tu sinceridad, me la voy a tomar como una crítica constructiva.'

Y Manuel h. no contesta, no contesta aún porque probablemente ni siquiera haya leído la pregunta todavía pero Susana que es amiga mía se la encuentra y si lo hace:

Me permito el lujo de opinar Molly... inflexible no pareces, y lo de dictar sentencia sobre los otros todos lo hacemos.

No sentencias universales pero sí nuestras sentencias; y es normal hacerlo, existe la tendencia a clasificar a todas las personas que nos rodean para sentirnos a gusto. Sabemos qué persona es para nosotros un buen amigo, quién es un colega para ir de copas, quién un zorro, traidor, quién es más cotilla que la portera...

No sé si resulto clara explicándome por escrito, pero en la mente lo tengo muy claro.


Y a mí me encanta leer esto porque Creo (con mayúsculas) que Susana ante todo es una persona sincera y piensa como yo, a ti si lees su opinión no sé cómo va a resultarte pero para mí es cristalina, y además le agradezco que esté ahí y que me escuche, que me escuche siempre aunque yo lo único que haga desde que ella me conoce es ser monotemática porque eso significa que me comprende y que me acepta como ser humano completo, con mis defectos. Susana nunca me ha pedido, ni me ha sugerido siquiera con sutileza que me limite a mostrarme encantadora con ella. Y por eso yo me siento cómoda con Susana. Es la pescadilla que se muerde la cola. Y es así como funciona y no al revés... vas cobrando afecto ('aprecio' si quieres que tiene que ver más con 'los valores')a la persona y vas cuidándola con mimo porque para ti entonces es delicada, sus sentimientos lo son, y vas procurando hacerla sentir bien consigo misma incluso cuando flaquea. Porque a mí lo que me da la medida de cómo debo comportarme con la gente son dos baremos. Primero y sagrado: 'no hacer al otro ''nunca'' aquello que a mí no me gustaría que me hicieran'. Y segundo y apoyándome en el primero: tratar al otro lo mismo que me trata porque deduzco que es así como desea ser tratado. ¿Ves?, casi como un espejo.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Y una cosa más que quiero puntualizar aquí:

HABLANDO CON CANDELA

ya lo sé chica, es que a veces soy muy obtusa ... no lo veo y no lo veo. Ciego. Es lamentable pero no tiene remedio. Y a lo mejor un poco es que todavía no sé que nombre darle a las cosas o que no me gusta llamarlas de una manera concreta, no sé...
17/10/2004 04:04:34


Hoy no me encuentro bien, estoy enferma. Pero he estado buscando el punto en que doy contigo para enseñarte una cosa de mí... es real y procuro ser muy sincera (sólo vísceras o sentimientos o retorcimientos de la mente, aunque también hay poesía ... no quiero separarla... no sé si querré o podré) con quién hablo desde aquí pero él lo ve todo en conjunto, y también dos amigas en otro lado... y ven todas las piezas consecutivas, ordenadas, incluso lo que escribo en privado... porque para mí cada lugar supone estar con una persona distinta... por eso es esto de los cambios en parte (así me muevo en la vida... compartimentos estancos... habitaciones cerradas en las que entro o salgo). Tal vez se me da mejor buscar lugares dónde ... que dar nombres a no se bien qué... no sé, me tengo que ir a la cama un rato

Un beso :)
20/10/2004 13:30:36

.
.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

La imagen es de Salvador Dalí 'el gusto' y me la he encontrado buscando primero piñón y luego bicleta y estaba acompañada de este
cuento y así os dejo algo diferente.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
22/10/2004 14:08 Enlace permanente. Diario Hay 3 comentarios.

- xxiv - y las estaciones se suceden

diciembre del 2003.jpgDe madrugada le escribo una nota personal a Enol:

Era diciembre, pleno invierno y hacía un día radiante de primavera, y esto que te dejo aquí era como un fantasma entre tú y yo... y luego tú sigues decidiendo, o antes si ya lo has decidido todo, pero ¿no crees que a juzgar sin derecho tal vez me enseñaste tú...? bueno tú sólo no, tampoco fuiste el único pero sí de quién dolió más porque por ti, aunque fuera una estupidez o un absurdo, SENTÍA sentimientos reales y el tiempo también me lo ha demostrado. De todas formas yo siempre he sido absurda y estúpida y eso no me duele especialmente

Le he dejado la conversación con Bahía por si entra y la lee. Le doy importancia al hecho de que haya regresado y se la doy al hecho de que esté enfadado conmigo y lo exprese abiertamente. Es que hay cosas que nos hacen daño sobre todo cuando no forman parte de nuestro autoconcepto y nos hemos pasado la vida luchando contra ellas, por ejemplo yo: 'presumiendo de estar interiormente llena y jactándome por dentro y creyendo que eran los demás los que estaban equivocados conmigo' y luego vas tú, que eras al único al que se lo había entregado Todo, creyendo que entregaba Algo, y un buen día de mayo, cuando ya era primavera, sentados en un banco del parque dices delante de Anouk: 'Aimée sólo es una gran pantalla detrás de la que no hay nada', y se hace el invierno y yo no te lo perdono, no puedo perdonártelo, no te lo he perdonado pero si es la verdad y es como tú la ves tiene que ser cierta porque detrás de mí, secundándome, ya no hay ninguna cosa que desconozcas y bueno sí, soy este aire, esta banalidad, sólo sentimientos, ¿qué es eso?: Nada. Y luego viene Pedro O. y me dice que yo mato los sentimientos en 'haras' de las emociones, que los supedito y ¿por qué?, ¿por qué no he tenido en cuenta los suyos?. ¿Por qué no se los he valorado más que a los míos yo no tengo sentimientos?. ¡Ay que joderse!. ¿Pero cómo querían que me los tomara en serio, a Pedro y a aquella mujer, cuando abrazándome uno por cada lado me decían 'te quiero'?. Era rocambolesco, ¿cómo iban a quererme si no me conocían de nada?. Si sólo estábamos en un puto trío en el que él se empeñó porque ninguno quería renunciar a su presa. Eran demasiado civilizados para reconocer que competían entre ellos y por eso libraron su sofisticada y ''cruenta'' lucha en mí... y yo no los quería, no los quería nada, no podía quererlos, podía sentirlos como humanos pero no quererlos y me jodieron viva, porque eso fue lo que hicieron, no me jodió ni una gota el sexo, fueron aquellas palabras, la ausencia de significado con que ellos las decían o yo las escuchaba. Si me hubieran querido, si me hubieran querido de verdad, ¿no se habrían dado cuenta de que yo no deseaba estar allí con ellos, de que no deseaba ni aquel encuentro, ni aquella invasión forzada de mi mundo y de mi coño?. Eso fue lo que no fui capaz a digerir, sus 'te quieros' y lo que pretendían provocar con ellos en mí. ¡Qué falsedad!. Y lo peor era que esas personas creían que sí, que me querían y pensaban que eso era '' el amor''... Por costumbre, a fuerza de oírse, de repetirse, se habían convencido de ello y pretendían convencerme a mí o tal vez sólo lo último. Y eso me fue envenenando el hígado un poco más cada día que pasaba y les conocía y comprendía el valor auténtico de sus palabras, su utilidad... Y a Pedro voy a dejarlo al margen aunque sigue escribiéndome correos dónde me recrimina por cosas que he escrito, transcrito o pensado y luego tiene los descomunales güevos de finalizar con un 'te quiero' pero a la mujer... Cuando Salva, el venezolano, me contó que ella casi el primer día le había dicho en la cama que le quería... se me revolvieron las tripas y ahí se acabó mi mala conciencia, la fusilé en el acto, porque yo idiota de mí me había sentido mal por no poder quererles lo mismo, por ser incapaz de quererles y pronunciarlo y sólo quedarme callada entre sus brazos con el corazón encogido y el estigma de mi soledad: ¡qué ingrata!. A ver que se entienda, no son celos ni nada semejante, es que la mujer hablaba conmigo y en privado me contaba que Salva le causaba repugnancia, que había subido a su casa aquella noche y le había golpeado en las narices el mal olor y que no se corría, que era incapaz de correrse con ella, que tenía que masturbarse para llegar al orgasmo aunque follaran durante horas. Era un extraño, cualquier extraño y también Le Quería.

Una mañana de agosto

... triste porque tal vez ha perdido a alguien muy querido dice:
Ya sabes que busco el sentimiento. Besos

Pedro dice:
buscas la emotividad, no el sentimiento, matas sentimientos en haras (con hache?) de las emociones

... triste porque tal vez ha perdido a alguien muy querido dice:
Creo que no, que es sin 'h'

Pedro dice:
un beso

... triste porque tal vez ha perdido a alguien muy querido dice:
Cuídate


Y de esa manera nos despedimos Enol y yo... él pensando sólo en sus sentimientos heridos e ignorando todo el irreparable daño que sus palabras un día supisieron para mí
22/10/2004 12:15 Enlace permanente. Diario Hay 2 comentarios.

- xxiii - ¿a quién pertenece el daño más antiguo?

el_silencio_de_la_naturaleza_small.jpgSon las dos menos cuarto de la madrugada del viernes 22 de octubre del 2004

Yo digo: Hola ... acabo de llegar

Bahía dice:
hola cariño. Me has asustado

Yo digo: ¿y eso?

Bahía dice:
no te esperaba... acabo de leerte y me preocupas

Yo digo: pero ¿por qué?... yo estoy bien

Bahía dice:
te siento muy triste

Yo digo: no, de verdad... no lo estoy tanto, sólo cuando escribo. Llego ahora fijate y he estado con mi abuela, riéndonos y esta tarde con 'mi chica'. Enol si está muy enfadado

Bahía dice:
ya...

Yo digo: Me ha escrito algo en el blog

Bahía dice:
'te repites excesivamente reina, yo te aprecio, pero no tienes la potestad de dictar sentencias sobre la gente. No puedes, aunque lo intentes'

Yo digo: Sí. Bueno, ¿tú cómo lo ves?

Bahía dice:
no sabría como verlo... te entiendo a ti, sólo sé eso

Yo digo: ¿Y le digo algo tan malo?

Bahía dice:
no, eres sincera

Yo digo: Ese es el problema. No le gusta

Bahía dice:
a mí me dijeron una vez que había que respetar los silencios, aunque fuesen elocuentes ... es falso... me hicieron tanto daño como tantas mentiras llevo conmigo... yo valoro la sinceridad pero sí hay que entender que no todo el mundo la aprecia de igual manera

Yo digo: Ya sé que me repito excesivamente pero qué le voy a contestar a eso : ¿no me leas?. No tienes necesidad, ¿es mi diario y me repito lo que quiero?

Bahía dice:
nada... no respondas nada, por eso mismo

Yo digo: Es que no sé como contestarle sin parecer herida. No lo estoy

Bahía dice:
yo sentí que sí

Yo digo: Pero él está ahí...

Bahía dice:
por eso me has preocupado

Yo digo: Estaba herida porque no podía sincerarme con él y aún no he terminado de hacerlo del todo pero cuando lo haga me quedaré bien, ya no importan esas heridas, no importa lo que él piense de mí, importa lo que pienso yo

Bahía dice:
exacto

Yo digo: Y además importa saber que él tenía razón cuando dijo aquello. Eso no lo he contado todavía, creo... Cuando comencé a salir con mi marido llevábamos un año y él ya se había casado y le dijo que me dejara, que yo no le convenía y mi marido me lo dijo. Y su mujer, la de Enol también y antes, ya antes. Enol y ella hablaban de mí y ella no me conocía de nada y una noche mi marido (entonces llevarías juntos un par de meses y decíamos que éramos sólo amigos) salió con ella y una amiga de ella, creo que también enfermera y quisieron convencerle para que me dejara... me lo contó él. Con el tiempo he resultado ser muy poco conveniente así que sólo puedo decir que él llevaba razón. Se lo advirtió y mi marido no hizo caso pero me dolió mucho aquello me dolió en el alma. No sé puede que hasta acabara casándome con él por eso mismo

Bahía dice:
pero amiga ... no se puede hablar de abandono hacia otra relación ajena a la tuya... no sé, por mucha razón que tenga ahora... el tiempo es el tiempo

Yo digo: ya, mi abuela dice que en aquel momento no

Bahía dice:
y en ese espacio, fue una traición, claro

Yo digo: Dice que yo era la cosa más buena e inocente de este mundo

Bahía dice:
estoy covencida de que así eras, no, no le des la razón

Yo digo: sí, se la doy

Bahía dice:
dásela restando varios años

Yo digo: Olvidas que soy sincera

Bahía dice:
no lo olvido...

Yo digo: pero fíjate...

Bahía dice:
pero no me parece justo lo que hizo

Yo digo: ... en aquel momento él habló de conveniencia. 'No te conviene. Esa mujer no te conviene... la mía sí'. Conveniencia, no sentimientos

---------- No se pudo entregar el mensaje siguiente a todos los destinatarios:

no sentimientos

Yo digo: No sentimientos

(Pero habían dado las dos y el equipo de Bahía se desconecto puntual a la hora en que había sido programado por su padre)

Buenas noches querida.
Un beso y y no te preocupes por mí... yo estaré pronto bien, seguro. Te envío una sonrisa

- xxii -

shojin.jpgLuis Muiño, el de el habitat del unicornio y un tipo la mar de interesante me dice:

¿Y se puede no querer, así, por las buenas...?.
A mí es que no me sale. Yo me resigné hace tiempo a querer del todo cuando ya he empezado a querer. Total: voy a querer igual haga lo que haga...así que mejor apurar la copa y saber a qué sabe.


Y yo le contesto:

No, creo que no, que no se puede 'no querer' así por las buenas (y te subrayo ese las buenas, ¿vale?)... yo en su momento no pude pero ahora ya es otro momento, ya no es aquel momento y me gustaría que se pudiera no creas (digo querer sin más). Y a mí seguro que me ocurre lo que a ti, si me dejan sentirme un poco libre de sentir lo que yo quiera pero si todo el rato se lo pasan recordándote que no debes hacerlo pues también es un ejercicio de madurez respetar el que la otra persona no quiere que le quieras (demasiado).

Aunque entre tú y yo... yo siempre apuro la copa sepa a lo que sepa :)

Estamos hablando de un amor antiguo, muy antiguo, y no sé, quizás hasta me haya curado de él y eso sea como las condenas penales... que pasado su tiempo remiten pero el tío me gusta, ¿eh?. Eso que conste y mucho pero más cuando estoy con él y ya hace casi un mes que no le veo... es que lo virtual no es lo mismo.
19/10/2004 22:07 Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Yo no estoy de acuerdo con eso de que follar sea fácil.. lo que es fácil es joder... follar puede ser mucho más que eso o mucho menos.

portada de una mujer desnuda.jpgEs lo que yo hubiera querido contestarle a uno de los comentaristas de manuel h en escritas desde abril pero la red en ese momento bailó y no me dejó hacerlo así que pensé que a lo mejor eso significaba que era que no debía de hacerlo... es que no hay más que mirarse la opinión y luego decirse: ¡joder bonita!,ni que tú fueras una experta en el tema.

Y el tema era este post suyo del domingo 17 de octubre

No pretendo afirmar que estáis mal follados. Pero tal vez sí. Lo estáis. Lo estamos todos. Mal follados y peor seducidos. Si por follar entendemos el acto sexual, es posible que muchos de vosotros pudierais protestar. Yo no sé lo que ocurre en cada cama o en cada asiento trasero de todos los coches del mundo, o debajo de cada puente al orgasmo, es cierto; desconozco los detalles concretos de la vida sexual de cada uno, pero sé de mi experiencia, y mi experiencia no es única. No estamos mal follados solo de cintura para abajo, estamos mal follados de cuerpo entero, porque el deseo humano no es sólo sexual, y el deseo no sexual que no se satisface puede producir la misma cara agria que la falta de un buen polvo. En ese sentido nos hace falta un buen meneo a todos, no hay duda.

Lola Beccaria: Una mujer desnuda.


Y luego él citaba unos artículos que había que leerse para poder profundizar un poco más en el tema y entre ellos una entrevista a Lola Beccaria de lo más apetitoso.
'Fíjate manuel m. que me apetece ir a comprármelo esta misma tarde'

Un beso (con sonrísa incluida)para ti y para él
18/10/2004 16:13 Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

- xx - No soporto que me acosen

caliope.gifHola , ¿cómo te va?.

Ya veo que la sesión del lunes no te dejo buen sabor de boca, porque no he sabido nada mas de ti ni de ninguna amiga tuya. Yo he pensado algo sobre el tema y creo que ahora se porque estás en clausura. Tu metodo de contacto es previsible, tambien sé porque te escondes. Yo he tenido una experiencia parecida a la tuya y mi humilde consejo es que no escondas nada grítalo a los 4 vientos y él que se vea afectado que asuma los riesgos.

Un abrazo, y si quieres escríbeme tus sentimientos.


Y aquí estoy siguiendo su consejo: menudo agobio que me ha entrado cuando me encontré este correo.

(*Es el mismo tipo del que hablo en el post anterior y por supuesto no quiero escribirle nada personal. Yo ya le escribo mis sentimientos a quien se los quiero escribir y los comparto con quién los deseo compartir y además ahora ha regresado Enol...y de alguna manera aunque no nos veamos demasiado siento que está gran parte del tiempo ahí)

- xix - En su lugar (bis)

Guepardo.jpgHabía transcrito en este hueco la conversación que mantuve ayer de madrugada con otro individuo. El caso es que hace unos días recibí una petición suya , quería hablar conmigo y no sé ni de qué, ni para qué. Resultó ser alguien como aquel taxista, alguien que me conocía de verme en el mismo lugar y en el que yo ni siquiera había reparado. No me gusta que me mientan. Respeto los silencios pero no tolero las mentiras que se derrumban al primer soplido, mentiras de paja y caña de azucar, porque si alguna mentira no me disgusta son aquellas con las que se construyen mausoleos de marmol, monumentos fúnebres al amor. O invéntame un desierto, dibújamelo sobre la piel cuando me calle con tus manos hechas de pueblo de mar, y sólo nos envuelva aquel silencio impronunciable y tu sudor y déjame ocultarme en una gruta con las paredes de adobe a olerte, sólo a olerte y respirarte y a sentir como ese dedo tuyo trata de borrar el cráter de mi cara. Y por eso he borrado aquí lo que había escrito y por eso lo he guardado en un lugar muy mío, y ahora muy tuyo si quieres, en el que me encuentro a solas con alguien, sólo con alguien, contigo... 'un faro en la oscuridad', que mentira tan bonita sería esa. Mentira de barro y heno y creo que ya sólo por haberla pronunciado te querría. ¡No te me vayas a apagar ahora, por favor!. Y no sigo (...). Un beso.

un fragmento de esa conversación:

Yo: pero eso no es declararse. verás, yo cuando miro y veo que me miran, que me están mirando... en realidad lo que digo es ¿y por qué me miras?... ¿te estoy mirando yo a ti?. No me mires. Déjame en paz. Mi frase favorita. No te lo digo ahora a ti. Es la que tengo en la mirada todo el rato, y luego me encanta cuando ocurre eso de que de repente miras y ves que alguien que te mira te gusta... entonces le dices todo lo contrario y siempre hay alguien que observa y piensa... mira, se contradice, y en realidad no, contradicciones hay muy pocas que sean reales, lo que abundan son las paradojas

(* Y él borra y escribe, y borra y se queda mudo y luego vuelve a escribir)

Yo: bueno, pues yo por tu bien espero que no. ¿Podemos olvidarnos de que hemos hablado tantas cosas íntimas y olvidarnos incluso de que nos hemos conocido?

Él: no lo se

Yo: Yo creo que lo preferiría. Me has hecho sentir buenas sensaciones ...

Él: solo se que me ha encantado hablar contigo

Yo: .... y si nos vemos en el mundo, me comportaré contigo como tengo por costumbre y romperé este acuerdo. Lo sé. Yo soy así... es por el desapego. Todo lo que no me provoca sentimientos está condenado a desaparecer

Él: el puercoespin

Yo: Incluso peor que eso. No sé que animal ponerte pero no uno demasiado bueno. Lo siento. No tiene remedio

Él: sabes el animal qué mas me gusta

Yo: sé el que me gusta a mí, un felino. ¿Coincide?

Él: el guepardo o la pantera negra

Yo: Bueno, pues entonces tienes que entenderlo, yo miro desde ese animal

- xviii - Lívida

Joyce007.jpg2 de diciembre de 1909
44 Fontenoy Street, Dublín

Querida mía, quizás debo comenzar pidiéndote perdón por la increíble carta que te escribí anoche. Mientras la escribía tu carta reposaba junto a mí, y mis ojos estaban fijos, como aún ahora lo están, en cierta palabra escrita en ella. Hay algo de obsceno y lascivo en el aspecto mismo de las cartas. También su sonido es como el acto mismo, breve, brutal, irresistible y diabólico.

Querida, no te ofendas por lo que escribo. Me agradeces el hermoso nombre que te di. ¡Si, querida, "mi hermosa flor silvestre de los setos" es un lindo nombre! ¡Mi flor azul oscuro, empapada por la lluvia! Como ves, tengo todavía algo de poeta. También te regalaré un hermoso libro: es el regalo del poeta para la mujer que ama. Pero, a su lado y dentro de este amor espiritual que siento por ti, hay también una bestia salvaje que explora cada parte secreta y vergonzosa de él, cada uno de sus actos y olores. Mi amor por ti me permite rogar al espíritu de la belleza eterna y a la ternura que se refleja en tus ojos o derribarte debajo de mí, sobre tus suaves senos, y tomarte por atrás, como un cerdo que monta a una puerca, glorificado en la sincera peste que asciende de tu trasero, glorificado en la descubierta vergüenza de tu vestido vuelto hacia arriba y en tus bragas blancas de muchacha y en la confusión de tus mejillas sonrosadas y tu cabello revuelto. Esto me permite estallar en lágrimas de piedad y amor por ti a causa del sonido de algún acorde o cadencia musical o acostarme con la cabeza en los pies, rabo con rabo, sintiendo tus dedos acariciar y cosquillear mis testículos o sentirte frotar tu trasero contra mí y tus labios ardientes chupar mi pija mientras mi cabeza se abre paso entre tus rollizos muslos y mis manos atraen la acojinada curva de tus nalgas y mi lengua lame vorazmente tu sexo rojo y espeso. He pensado en ti casi hasta el desfallecimiento al oír mi voz cantando o murmurando para tu alma la tristeza, la pasión y el misterio de la vida y al mismo tiempo he pensado en ti haciéndome gestos sucios con los labios y con la lengua, provocándome con ruidos y caricias obscenas y haciendo delante de mí el más sucio y vergonzoso acto del cuerpo. ¿Te acuerdas del día en que te alzaste la ropa y me dejaste acostarme debajo de ti para ver cómo lo hacías? Después quedaste avergonzada hasta para mirarme a los ojos


.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Nora vuelve a estar lívida cuando dejamos a Moshes atrás. Ella le ha bautizado como 'Moises', hizo una traducción rápida del nombre que él pronunció y las dos lo decidimos: 'Moises', y Moshes no nos contradijo; ¿para que ir a llevarles la contraria a dos blancas que se lo van a follar a uno?. Porque me temo que eso fue lo que creyó.

Y Nora aún permanece lívida cuando me dice que a partir de ahora piensa mirar a todos los negros con los que se cruce a los ojos. Ya se le está pasando el susto pero primero, cuando lo de la cabina, creyó que estábamos siendo víctimas de un atraco y que el resto de integrantes de la banda iban a asaltarnos por detrás en cualquier momento, e incluso durante unos instantes creyó que ya podíamos darnos por muertas.¿Qué ocurre que yo no veo la telévisión y no estoy al tanto de esas cosas terribles que ocurren con esas bandas organizadas de rumanos?. 'Claro, c0mo no la veo... -repite cayendo en la cuenta, y yo ya voy entendiendo su terrible palidez. Pero le informo de que tampoco me hace falta verla para enterarme de esas cosas que luego los que la ven a diario nunca conocen, como por ejemplo lo que sucedió en el trabajo de mi marido cuando una banda de esas organizadas les atracó y los vigilantes del turno, tal vez bien informados por ver mucho la televisión de lo peligrosos que son los rumanos, se encerraron en la garita e hicieron como que no habían visto ni puertas que no debían de estarse abiertas, ni pruebas irrefutables rotas por el suelo ( como lo eran ni más ni menos que un par de candados) y agacharon la cabeza y la escondieron bajo las alas del uniforme o se calaron bien la gorra hasta centímetros más abajo de las cejas y se les olvidó, por supuesto, en su miedo, el pequeño detalle de denunciarlo a la policia para que fueran ellos los que lo investigasen. Y luego había un gran boquete en un despacho y los rumanos habían reventado la caja fuerte o se la habían llevado y sí, sí, la policía decía que menuda suerte no haberse enterado, que mucho mejor así, ¡hombre!, porque los rumanos eran unos individuos muy peligrosos que no se cortaban ni un duro en disparar a nadie pero claro, la empresa no se mostró tan comprensiva como la policía, ni desde luego le hizo tanta hilarante gracia como al resto de sus trabajadores, que desde entonces no paran de reírse cuando pasan por delante del puesto de guardia.

Y luego está aquello de que los rumanos no son tan oscuros como los negros, y por eso no dan tanto miedo a simple vista, ni quizá tan 'fragantes',y además los rumores apuntan a que han que han emigrado a Cordoba en masa, que Rumanía entera se ha congregado en Córdoba, aunque seguro que lo dice algún andaluz de esos exagerado(otro prejuicio: ' aquí en el norte todos los andaluces son exagerados y simpáticos'. No sé, por ejemplo, lo que se piensa de ello en Madrid, y hasta ayer mismo yo creía que casi todos hablaban con la 'z' en vez de con la 's' pero no, al parecer eso es mucho más probable si eres de Jerez de la frontera). Y en Rumanía después de todo sólo el 89% de la población es rumana, y hay casi un 9% de húngaros, y un despampanante uno y medio de gitanos (pero a esos como son más bohemios los suponemos a todos tocando el acordeón y dejándose de maldades) y un 0'4% de alemanes y hay serbios, y rusos y turcos y bulgaros y ucranianos. Y mi tío, el que vive en Liverpool, dice que el próximo año quiere viajar a Rumania porque la vida allí es asquerosamente barata y además tiene un par de amigos Peter Krasinovich (primer violín de la orquesta nacional)y Nicolas Pettrof (un contrabajo) pero eso es ya otra historia aparte...
11/10/2004 08:15 Enlace permanente. Nora No hay comentarios. Comentar.

- xvii - Sn

lagrimas.jpgAnouk no quiere verme llorar. Dice que no le gusta pero yo prefiero llorar a ser de estaño.

Y Anouk me cuenta que ella no ha llorado nunca. Nunca por pena o por tristeza, que no recuerda haberlo hecho ni cuando era un niña pequeña. ¿ Y cuándo pensarán los niños que se deja de ser pequeño?. Yago el niño de Nora grita y se enfada cuando se lo dices: 'NO-SOY-PEQUEÑO'. Y grita como si fuera un pequeño salvaje, y cruje como el estaño cuando lo doblan. Dice que no le gusta y lloriquea, y lloriquea y te golpea como si tú lo fueras, de estaño me refiero, y los golpes no dolieran, y Yago, ¡válgame dios!, sólo tiene tres años y medio.

Pero a mí no me importa que Anouk ahora no quiera verme llorar delante de ella, o es mentira, si me importa y mucho, y me alegro por ello, porque creo que eso significa que mis sentimientos cuentan, realmente cuentan, y comienzan a contar tanto como la ausencia de sus sentimientos.

De hecho Anouk nunca había llorado hasta este último año; aunque eso todavía no he podido confirmarlo con su padre. Él dice que ella a veces cuenta mentiras y que nunca sabes cuándo y cómo creerla. Por ejemplo, cuando ve algo que le llama la atención, como que tú te lastimes en una pierna y te arrastres sobre ella, a los pocos días o en alguna revuelta del camino, lo más probable sea que te encuentres con que ella también se arrastra o cojea. Es extraordinaria y tiene un talento inusitado para comprender e imitar todo aquello que sus sentidos captan. Yo le digo que para mí es de un color azul muy especial, Indigo he comenzado a llamarla; aunque también le digo que no todo el mundo podrá verla de la misma manera... Pero a ella no le gusta ese nombre, así que no le concede demasiada importancia al hecho, como ahora que las conoce tampoco le gustan mis lágrimas... tal vez las encuentra extrañas como al nuevo nombre, aunque hubo un tiempo en que ella misma me incitaba a llorar casi todos los días. ¡Anda, llora ahora! -decía. ¿Y por qué quieres que llore?. Porque quiero verlo - contestaba. ¿Se entiende?. Era como si para ella llorar significase lo mismo que ser de estaño, igual, y gritar o no gritar cuando te doblan, gritar como un metal.

- ¿Cuándo llorarás? -me dijo un día en el ya habíamos rebasado con creces el albor de la primavera. Nps ''conocimos'' en julio del año pasado

- Tranquila. Un día lloraré y tú me verás hacerlo. Te prometo que te dejaré verlo

- ¿Me das tu palabra?

- Sí, por supuesto

Anouk sabía bien que a mí no me convence llorar delante de nadie; como tampoco me agrada demostrar delante de otros adultos ninguno de mis otros sentimientos pero confiaba en mí. Confiaba en que lo mismo que había sucedido con el enfado y la ira, un día cualquiera, cuando llegase el momento preciso ocurriría con el llanto.

Y así fue, un día lloré porque me emocioné contándole alguna historia del oeste (probablemente le hablaba de mi infancia) y me limité a dejar que las lágrimas cabalgaran por la llanura de mis mejillas sin detenerlas, sin pretender sujetar las riendas de las emociones y sin ocultarme de la acción erosiva del viento y las nubes que anunciaban lluvias bajo mi sombrero. Recuerdo haber leído no sé dónde que las emociones son caballos salvajes. Y recuerdo su carita mirándome y escuchando en silencio, y ¡ay! se me conmueven los ojos en este mismo instante al recordar aquel momento y por eso comprendo que no soy de estaño, y que no me enfermaré de 'su peste'. No lo quiero creer, porque no sé si tú lo sabes pero el estaño es un metal que enferma de gravedad. Su sensibilidad ante el frío es tan acusada que en lugar del blanco argéntico adquiere un color gris, aumenta de volumen y comienza a desmenuzarse hasta que se convierte en polvo y helada muerte. Imagínate desmoronándote e imagínate luego desintegrándose a los tubos de estaño de un órgano en una iglesia, o aquel cargamento que se pulverizó en 1868 en la aduana de los muelles de San Petesburgo, y piensa en mí cuando me hielo y agonizo por dentro.

¡Creehg!. ¿Qué ha sido ese ruido? - le pregunto

- Un crujido - dice Anouk- de tus huesos.

No querida. He sentido como un latigazo, como cuando se rompe una fibra sensible

- No me asustes.

Yo también tengo miedo, ¿qué creías? ¿Me dejas que llore?. ¿Te importa?

- Sí, sí eso va a sanarte te dejo, y no, entonces no me importa.

Pues dame un abrazo. Las enfermedades del alma se curan, lo mismo que se cura la peste del estaño: refundiendo el metal y luego dejándolo enfríar lentamente.

- ¿Y no me contagiaré?

- No o sí. Eres tú quién dices que no puedes llorar.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Un beso
10/10/2004 00:26 Enlace permanente. Anouk Hay 7 comentarios.

- xvi - El olor negro y los colores

Nueve semanas y media.jpgEste mediodía sigo leyendo a Meden, espiándole sus motivos:

...Desde lo más alto de lo claro, la cima de la vida, la idea de la muerte con su tentación a lo oscuro puede acercarse sin demasiado miedo a ser descubierta. Estamos a un paso de entrar en los sótanos de lo turbio. El sexo profundo, el que aún está esperando a los actos, está instalado en la imaginación, es dueño y pide mucho. Siempre parece hambriento. A pesar de que Lucía y Lorenzo, en su vida real, podían sentirse satisfechos el uno del otro, pensé que ante ciertas ofertas ficticias (fuera de casa) su sexo no pararía de fantasear (por separado) y de provocarles preguntas que sólo podrían responderse a solas. De esta posibilidad de identificación con otros personajes y situaciones, siempre en secreto, surge el siguiente sentido que cobró el sexo: el de las fantasías inconfesables, descontroladas, irracionales, el libre instinto, y los supuestos. ¿Qué harías si....te gustaría que...si nadie más se enterara?. Éste es realmente el material que maneja el escritor, pero...¿hasta donde se le permite vampirizar vidas ajenas?... y, ¿cuánto poder está dispuesto a otorgar a su ficción para provocar a la realidad, yendo detrás de ella para intentar que se comporte según lo que ha escrito?... Hablo de afectar con su proceso de escritura en la vida de otras personas. Delicada esta necesidad ciega de encontrar una buena historia, más aún si él mismo se expone entrando en el juego.

Es martes por la tarde y acabamos de dejar a su hija en la piscina. 'En el rato que estuviste dentro con Sandra yo vi a un hombre', le digo.

Nora: ¿A quién?

Yo: No sé cómo explicarte pero cuando le conocimos estábamos juntas.

(Nora pone cara de extrañeza)

Yo: Fue un día en esa cafetería de la esquina que antes era una tienda de deportes.

Nora: ¿La cafetería donde tomamos el café el día que tuviste aquella aventura en el hotel?

Yo: Sí, la misma. Pero no fue ese día, ni tampoco aquel otro día que te dije que si veía pasar al padre de Anouk saldría a la calle y le espetaría: ¡Eh tú, tienes cara de aburrido y yo para que te enteres no llevo bragas!

Nora: Calla, calla. Menos mal que no hiciste aquello.

Yo: No lo hice porque no le vimos. ¿No te acuerdas?. Pero si llega a pasar lo habría hecho. Puedes estar segura (sonrisa perversa)

Nora: ¡Qué loca estás!. ¡Calla!.

Yo: Tal vez pero allí le conocimos... una mañana

Nora: ¿Pero cómo es?.

Yo: Pues, no sé decirte. Creo que se parece a otro hombre. Sí, eso fue lo primero que me confundió de él aquel día. Creo que es alguien que luego no es...

Nora: Bueno, ¿y qué ocurrió cuando le viste hoy?.

Yo: Pues algo semejante. Nos miramos y tuve la sensación de que a él le sucedía un poco lo mismo, sólo que hoy salía del edificio en compañía de su mujer y sus hijos.

Nora: ¿Y te quedaste observándole luego?

Yo: Sí.

Nora: ¿Y él se volvió para mirarte?.

Yo: Sí.

Nora: ¿Y le buscarás?.

Yo: No lo sé. Me siento como cansada. Como si estuviera cansada de siempre ser yo la que hace todos los esfuerzos. Me da pereza. Me está apeteciendo quedarme sólo a esperar por las cosas que ocurren. Será la inercia. Será que me he contagiado de la inercia que mueve el mundo.

Y Nora y yo nos ponemos a hablar de Enol, y del doctor 'R'. Y entonces recuerdo por qué he pretendido hilvanarla a ella en mitad de esta historia (uno de los motivos... 'se ha caído por el agujero final de un cuento'). Recuerdo que Nora le cuenta al doctor 'R' en la primera mañana de regreso al trabajo que lo más extraordinario que le ha sucedido durante sus vacaciones ha sido nuestro encuentro como 'Moshes'

Es el día que elegimos para probar la comida hindú. Y cuando llegamos a la ciudad de Enol todavía no huele ni a curry ni a olas, y paseamos por sus calles interiores, y nos tomamos un Canei que nos entona en una terraza próxima las termas romanas y allí el olor salobre se nos aproxima y luego yo propuse que echáramos a andar en dirección contraria a la del restaurante Indio. Aún era temprano pero Nora no quiso que entráramos en el único bar en el que yo sentí deseos de detenerme porque estaba atiborrado de hombres y de miradas de hombres vulgares. Tampoco era algo imprescindible así que seguimos caminando con la intención de llegar vete tú a saber dónde. La sensación era la habitual, la de dejarse ir y de pronto ella me agarra por el brazo y me dice: ¿Tienes un bolígrafo?. Y yo voy buscando, voy buscando no sé qué con la mirada pero no he visto nada y por eso no entiendo lo qué ocurre. Íbamos hablando de follar con la mente y de la última vez que habíamos hecho aquel mismo recorrido por la avenida de la playa. Nora me invitó a ir con ella a una conferencia que daba su psicólogo en un centro cultural de la zona y recuerdo que para la ocasión se había comprando un libro de Rosa Montero... a ver si hago memoria, un segundo... sí, creo que era 'Crónica del desamor'. Y yo me animé a asistir porque tenía muchas ganas de verme otra vez con Ismael, el hombre que me mostró el único secreto de la vida que merece la pena saberse. Una noche, en un encuentro de crecimiento personal, sobre un encerado de color verde aceituno.

En una cabina un hombre alto y negro que sujeta cerca de su oreja un teléfono hace gestos con la mano libre en el aire como si escribiera. Y yo le digo a Nora que no con la cabeza, que hoy no tengo ningún bolígrafo precisamente porque estoy con ella y se supone que hemos venido sólo a estar juntas, y eso lo pienso pero no lo pronuncio. Y me quedo mirando como hipnotizada al hombre negro del interior de la cabina que sujeta el teléfono cerca de su oreja intentando comprender la situación real de lo que le sucede. Parece muy apurado y él también me mira a los ojos y Nora se dobla hacia el interior del bolso como si estuviera desapareciendo por él de la escena, porque mi cerebro se ha puesto en marcha y procesa cosas tales como que los negros huelen diferente a los blancos. Se lo he escuchado a mi abuelo hace un siglo, fue cuando navegó por el Amazonas hasta Belén años antes de morirse, pero eso nunca tuve la oportunidad de comprobarlo y hacía escasos días Rachel lo había escrito, lo recordaba:

Los africanos que vienen a este locutorio huelen muy bien. Siempre he soñado con tener la piel más oscura, con ser más morena, con tener la piel marrón y tener la piel perfumada como la de un africano. Los blancos apenas tenemos olor, apenas tenemos sabor. La piel blanca es desabrida y sosa. Supongo que por eso me tumbo al sol como si fuera una lagartija, porque quiero tener otro color de piel, quiero ser más africana que europea...23/08/2004

Por eso cuando Nora le tiende el boligrafo al africano y él le pide que sea ella misma quien pase al interior de la cabina y tome nota y Nora me mira, me mira como si no supiera lo que hacer pero decidida a seguir ayudándole, yo que ante todo lo que quiero es O-L-E-R, prácticamente le arrebato el bolígrafo de las manos y la empujo hacia atrás apartándola. 'Tú, tranquila. Deja que entro yo'. Y ya se ha puesto en marcha ese mecanismo implacable donde uno vive las cosas sólo para luego poder escribirlas. Dónde existen los sucesos sin sentimientos, o los sentimientos se trascienden, o se subliman o se olvidan y sólo importa la experimentación.

¿Sí? -digo mientras aspiro hasta la última mólecula de todos los olores que se resumen en la cabina: restos de un perfume de mujer que no distingo, son petalos de flores , y salitre y también iodo, el mar está a escasos metros, y lluvia, la que se presiente en el aire por venir, y quizá el estaño de un soldador y una naranja que se ha podrido y orín y un aroma extraño que me recuerda a Antonio. Y ya lo sabía yo. Antonio era un blanco que olía a negro.

Una voz de mujer al otro lado: Tome nota del número de cuenta que voy a darle.

El africano me ha puesto también en la mano junto con el bolígrafo de Nora un sobre muy escrito. Busco una esquina libre y comienzo a apuntar un número tras otro mientras los voy repitiendo en alto. Llego a la esquina y dibujo una flecha para indicar que la serie sigue ... Termino y le repito de una vez todos los números. Es correcto y Nora me parece terriblemente pálida al lado de ese hombre oscuro. Le cedo el teléfono y le pongo el sobre y el bolígrafo en las manos mientras le huelo a él como una autómata , y es cuando me siento un poco aturdida de haber estado respirando con tanta intensidad y concentración. Salgo y suspiro y me relajo y no sé que me dice Nora pero es algo corto y no puedo pedirle que me lo repita porque el hombre oscuro vuelve a tocarme en el hombro y me pide que pase otra vez al interior de la cabina y que me haga cargo de la conversación. Lo ha dejado todo en mis manos. Hay que ir a la sucursal de un banco a ingresar una cierta cantidad, eso no importa.

Vamos a ver -le digo entonces a ella haciéndome cargo- voy a explicarle cual es la situación. Este hombre es extranjero y no conoce esta ciudad y yo no puedo ayudarle porque soy una visitante y tampoco la conozco. Me ha detenido por la calle cuando pasaba al lado de esta cabina telefónica y ahora hablo con usted que me dice que hay que ingresar un dinero en una cuenta pero que no es capaz ni de indicarme el nombre exacto del banco.

La mujer al otro lado del teléfono: Sí, él sólo debe ir ingresando lo que buenamente pueda en el central hispano o el santander, en cualquier oficina.

Bien señorita pero estoy segura de que usted esta sentada en estos momentos frente a una pantalla de ordenador así que si no le importa consúltelo y facilítenos una dirección porque acabo de decirle que no conocemos la ciudad y para usted desde ahí tiene que resultar muy sencillo. -parezco enfadada, en realidad me estoy impacientando, es como hablar con alguien programado, con una computadora que no atiende a razones.

Pero ella dice que no, que eso no puede hacerlo de ninguna manera y yo oteo la calle buscando un rostro que se acerque a lo lejos, un rostro que me llame, que me diga algo, entre las gentes que transcurren por detrás de los rostros expectantes de Nora y el hombre negro que permanece con los brazos caídos en estado de reposo a su lado. Y hay un hombre, el rostro de un hombre moreno que se perfila entre los otros cuerpos y rostros de individuos desdibujados y le hago un gesto al africano para que se haga cargo del teléfono y yo me dirijo a ese hombre cuyos ojos me miran con interés pero que también observan con cierta inquietud el panorama que se cierra a mis espaldas. Estoy con una mujer blanca y perfumada, como yo misma y con un hombre de raza africana y olor negro.

Y él desconfía, como es lógico, pero yo le explico la composición de imágenes en un instante: 'Mire, nosotras pasabamos por aquí y él nos pidió ayuda. Resulta que este chico debe ingresar un dinero en este banco (le señalo la nota que he tomado). ¿Podría usted indicarnos como llegar?. Y entonces el hombre se tranquiliza y creo que hasta me toma del brazo y Nora y nuestro amigo también prestan atención a lo que dice y él me señala un edificio de tres plantas, me hace verlo a lo lejos y me dice que tenemos que doblar por allí hasta llegar a una plaza que Nora por suerte conoce y que el banco que buscamos está allí mismo, en una esquina. Y los tres le damos las gracias y nos ponemos en marcha y Moshes que se llama así intenta quitarme el papel de las manos, pero yo no le dejo porque le explico que quiero anotarle mejor los números. Y nos cuenta que lleva cinco años en España pero viajando y que ha estado en Barcelona y en Bilbao y habla perfectamente nuestra lengua, aunque dice que no tanto como para manejarse con seguridad con los números. Y nos pregunta que de donde somos y yo le contesto mientras nos dirigimos hacia nuestro destino con un ritmo trepidante. Le digo que somos de otra ciudad cercana y que hemos venido hacer unas visitas, y le oculto lo de la comida aunque he estado tentatada de decirle la verdad pero hace unos metros he acertado a preguntarle a Nora si le importa que le acompañemos y aunque me ha dicho que no, 'porque de todas maneras ya lo estabamos haciendo aunque a ella le importe', mi amiga me ha mirado pálida, más pálida aún si cabe, y su aspecto era tan espectral que me ha parecido una muerta que me habla desde Comala. Y Moshes camina a mi lado y yo camino al lado de Nora que luce su tez transparente, más blanca que nunca y la gente nos mira, sale hasta por las puertas de las cafeterías para mirarnos como si fuéramos personajes de un video de zoombies de Michel Jackson y por las ventanas también nos miran con esas miradas con las que se mira a los negros que se atreven a manchar con su oscuridad la compañía de las mujeres blancas y yo ni siquiera me lo puedo creer, no me puedo creer que esté habitando un mundo de mentes tan obtusas y subdesarrolladas y Moshes ahora me pregunta si puede visitarnos a nosotras cualquier día de estos y yo le digo que no, y él se sorprende porque entonces ya sí que no le encaja nada y le explico que yo vivo montada sobre el instante y que nunca sé lo que voy a hacer en los próximos cinco minutos. Y él me sonríe y dice que comprende, y luego dice que vivo como los profetas, que soy una profeta pero yo le digo que no, que se equivoca, que en todo caso vivo como los locos y que soy una loca. Y él se sorprende aún más por mi respuesta, y supongo que en su cultura lo de la locura debe ser algo así como una enfermedad muy grave, pero aquí no es así, ¿o sí?. Yo creo que no, que eso de estar loco aquí lo afirmamos todos, en un momento dado, con cierta gratuidad. Ahora bien, al segundo la cosa se pone mucho más grave cuando comenzamos hablar de lo que es normal o no es normal. O sea que cuando alguien dice acerca de ti: 'es que no me digas que eso es normal', o te asevera: 'Tú no eres normal', entonces ya nos hemos colado por el hueco del infierno y los pecados, y claro no nos vamos a salvar. Somos un caso crónico y estamos perdidos. La 'a-normalidad' es un carcinoma para esta sociedad y se acabó toda presunción de inocencia. Aunque yo le digo a Moshes que no se preocupe que sólo estamos jugando con las palabras y que tanto 'El profeta' como 'El loco' son sólo bonitos textos que un día escribió Gibran pero Moshes no es muy distinto a los demás; quiero decir que está tan cargado de prejuicios como todos nosotros y no es capaz de asimilar que sólo seamos españolas y que no queramos nada de él, que no persigamos ningún fin. Él me dice una vez y otra que no lo parecemos, que a él le parece imposible. ¿Y por dónde nos sitúas?, le pregunto. En Holanda, holandesas, dice. Y yo miro a Nora y en realidad pienso que sí, que así tan pálida y desvalida es como una metáfora poética de la Nora que yo conozco y se asemeja mucho a una muñeca de porcelana que me trajo mi abuelo de Holanda cuando era pequeña. Y le contesto a Moshes: 'Claro, no me extraña...'.Y Nora se ruboriza, y ahora sí que Nora es como un tulipán. Pero Moshes me saca del error, y dice que es por todo, por la forma de ser, por la ropa incluso, por los colores más que nada. Y yo bajo los ojos y me miro y pienso en 'La mujer difícil' de Irving: pues nada, me digo, será que voy vestida como una prostituta de escaparate (parte de la acción de esa obra transcurre allí) y nos damos la mano porque hemos llegado a la puerta del banco y Nora también se despide de él. Y por cierto, ahora me entero de que fue Kim Basinger quién protagonizó esa película, 'La mujer difícil'. ¿Merecerá la pena verla?. El libro me gustó. ¿Recuerdas?. Era en él, dónde se decía aquello del amor y la risa y se citaban esos versos de Yeats que yo en mi ingenuidad creía que tú podrías comprender.

Si yo tuviera telas bordadas de cielo,
tejidos con oro con plata y con luz.
Transparentes telas de un azul sereno,
de noche, de luces y de amaneceres.

A tus pies pondría todos mis tesoros,
pero en mi pobreza poseo tan solo,
los sueños que a tus pies extiendo,
pisa suavemente, que pisas mis sueños.

W. B Yeats


.
10/10/2004 19:49 Enlace permanente. Diario No hay comentarios. Comentar.


Enlaces

Archivos


Blog creado con Blogia.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras

Contrato Coloriuris